Cada año un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en todo el mundo

Cada año un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en todo el mundo

Pese al excedente, el hambre afecta a 821 millones de personas a diario

Evitar el derroche alimenticio es posible comenzando desde el hogar
  • 26/11/2019

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que cada año, aproximadamente, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en todo el mundo(1). Esto equivale a cerca de 1.300 millones de toneladas anuales. De ellas, 89 millones de toneladas corresponden a la Unión Europea, con 179 kilos de comida malgastada por habitante al año. España es el séptimo país de los Estados Miembros que más comestibles despilfarrada, con 7,7 millones de toneladas al año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación(2).

 

A pesar de que en el planeta se genera un excedente de producción de alimentos, la hambruna continúa siendo uno de los desafíos más urgentes del desarrollo. El último informe de Naciones Unidas habla de que el hambre afecta a 821 millones de personas en todo el mundo(3). Una cifra escandalosa no solamente por la ingente cantidad de semejantes que sufren penuria, sino porque los datos de derroche de alimentos evidencian que este tipo de pobreza podría evitarse.

 

Los comestibles se pierden o se desperdician a lo largo de toda la cadena de suministros, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en los hogares. Bien sea accidental o intencionada, esta desidia en el manejo de la comida conduce a una menor disponibilidad de alimentos para muchas personas. Además de una carencia alimentaria que hace que haya gente subalimentada en el mundo y se vaya a la cama con hambre, según la FAO, las pérdidas de alimentos representan un malgasto de los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía, incrementando inútilmente las emisiones de gases de efecto invernadero(4).

 

Las causas

‘La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales’(5) es un estudio de la FAO del que se deduce que el 54% del desperdicio alimentario en todo el mundo se ocasiona en las etapas iniciales de la producción, en la manipulación y en el almacenamiento después de la cosecha. El 46% restante es resultado del procesamiento, la distribución y el consumo de los alimentos. Por regiones, suele haber mayor despilfarro a nivel de venta minorista y del consumidor en zonas de ingresos medios y altos (entre un 31-39%, frente al 4-16% de las zonas de ingresos bajos). Mientras los países en desarrollo sufren mayor merma de comestibles durante la producción agrícola.

 

El desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena de suministro de alimentos (denominada en inglés Food Supply Chain -FSC-) tiene una gran variedad de causas, como derrames o roturas, degradación durante el manejo o transporte, y desaprovechamiento durante la fase de distribución. Los mecanismos de mercado o de los precios, los marcos institucionales o legales también influyen en el desperdicio de comida. El estudio del organismo de Naciones Unidas revela que cuanto más tarde se pierda o se desperdicie un producto a lo largo de la cadena de suministro, mayor será el costo ambiental, ya que los impactos que surgen, por ejemplo, durante el procesamiento, el transporte o la cocción, se agregarán al impacto inicial en la producción. 

 

Iniciativas a gran escala

La reducción de pérdidas y despilfarro de alimentos genera interés en una parte de la población. Algunas actuaciones se hacen a nivel local y otras de forma global porque, como indica la FAO, gobiernos, instituciones de investigación, productores, distribuidores, minoristas y consumidores tienen enfoques diferentes sobre el problema, sus soluciones y la capacidad de realizar cambios. A veces solamente hace falta ponerlo en común y comenzar con la acción. Pero este proceso nunca es fácil, incluso cuando su impulso viene de la mano de organismos internacionales con gran visibilidad. 

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura lidera la iniciativa mundial sobre la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos denominada ‘SAVE FOOD’(6). Su objetivo es promover la creación de redes entre los interesados en la industria alimentaria (incluyendo a los fabricantes de la industria del embalaje, creadores de políticas e investigadores), con las miras puestas en desarrollar soluciones para reducir el extravío de comestibles y su despilfarro a lo largo de las cadenas de suministro. También está enfocado a aumentar la sensibilización pública sobre el impacto del desperdicio de alimentos. 

 

En cuanto a la erradicación de la hambruna, Naciones Unidas tiene en marcha el reto #HambreCero(7), cuyo propósito es poner fin este problema para el año 2030 a través de una serie de acciones en las que implica a gobiernos, administraciones a todos los niveles, sector privado, agricultores y consumidores.

 

En este sentido, el Banco Mundial(8) considera que el desarrollo agrícola “constituye uno de los instrumentos más eficaces para poner fin a la pobreza extrema, impulsar la prosperidad compartida y alimentar a una población que se espera llegue a 9.700 millones de habitantes en 2050”. Con este fin, el organismo proporciona a los países “mecanismos innovadores, infraestructura y recursos” para que el sector de la agricultura y los alimentos sea, según explica, climáticamente inteligente, mejore los medios de subsistencia y genere más y mejores empleos (principalmente para mujeres y jóvenes), impulse la agroindustria y aumente la seguridad alimentaria. 

 

Proyectos a pie de calle

Además de las grandes campañas promovidas por organizaciones internacionales, el día a día es una batalla para muchas personas que defienden el derroche cero de alimentos. Estos activistas pueden desarrollar su labor a más pequeña escala, pero muchas veces su trabajo de años traspasa fronteras y permite que su voz llegue a más lugares, quizá porque un organismo más grande se ha fijado en ellos y deben aprovechar ese impulso para hacer visible su brega. De esta manera, cada vez son más numerosos estos movimientos y su calado social más evidente.  

 

Uno de estos activistas contra la dilapidación de alimentos sanos con labor, primero a nivel local y, después de años, en todo el mundo, es Tristram Stuart(9). Autor de ‘Residuos: descubriendo el escándalo mundial de los alimentos’ y ‘La revolución sin sangre: una historia cultural del vegetarianismo desde 1600 hasta los tiempos modernos’. Como él mismo indica en su página web, abrió los ojos al “escándalo mundial” del despilfarro de comestibles en la adolescencia cuando alimentaba a sus cerdos con los restos de producción del panadero local, la verdulería y el comedor de su escuela. Encontró comida en tan buen estado en los contenedores de los supermercados que comenzó a comerla “como protesta contra la injusticia del desperdicio de alimentos”. Desde entonces ha realizado diferentes y exitosas campañas y, además, ha fundado Toast Ale, una cerveza lanzada en el Reino Unido en 2016 que se elabora con pan fresco sobrante.

 

Otro movimiento global nacido en el Reino Unido es The Real Junk Food Project(10), que trabaja con socios locales e internacionales para localizar alimentos en buen estado destinados a vertederos para redistribuirlos a través de una red de casas compartidas, cafés y asociaciones escolares. Asimismo, la aplicación OLIO(11) está disponible en 32 países para poner en contacto a vecinos con otros vecinos y tiendas locales para no desperdiciar el excedente de comida; el intercambio es gratuito. 

 

En España el activismo no se queda atrás y cada vez hay más iniciativas que tienen como objetivo no malgastar la comida que está en perfecto estado para ser consumida pero que, por razones de marketing, podría acabar en la basura. Algunos ejemplos son I’m a Perfect Food / Soy Comida Perfecta(12), una startup o empresa emergente que se ocupa de recuperar productos en perfecto estado para su consumo y los comercializa a menor precio; la aplicación WeSAVEeat(13), que anuncia los excedentes de alimentos de los comercios adheridos a su propuesta para que los usuarios puedan adquirirlos a precios más bajos, y las app Ni las Migas(14) y Too Good To Go(15), que realizan una actividad similar. 

 

Legislar el derroche alimentario

En el año 2016 Francia se convirtió en el primer país en prohibir a los supermercados tirar comida a la basura o destruir los alimentos que no se venden, y obliga a donarlos a entidades benéficas y bancos de alimentos. No cumplir la norma expone a los responsables de estas superficies de más de 400 metros cuadrados a multas de 75.000 euros o dos años de cárcel(16). Se desarrolló mediante una enmienda a la Ley de Transición Energética gala después del éxito de una iniciativa del concejal Arash Derambarsh, del municipio francés de Courbevoie, en la plataforma Change.org. Italia se convirtió en el segundo país en legislar sobre el derroche de alimentos. Lejos de penalizar a los supermercados, se optó por los incentivos fiscales y menos trabas burocráticas para para los supermercados que donen comestibles(17)

 

El arrojo mostrados por ambos países para legislar sobre el despilfarro alimentario animó al activismo a iniciar la campaña ‘Stop al desperdicio de comida europeo’, y obligó a la Unión Europea a pasar a la acción y dejar su política de meras recomendaciones. El organismo tiene una plataforma en la que informa sobre sus avances al respecto(18). Entre las medidas adoptadas por el Parlamento Europeo para reducir a la mitad los 88 millones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente en su territorio se encuentra facilitar la donación de alimentos y aclarar el significado de ‘consumo preferente’ y ‘fecha de caducidad’(19).

 

Qué hacer en el ámbito doméstico

En el día a día se pueden hacer muchas cosas para evitar desperdiciar comida, también en el hogar. Dentro de la campaña #HambreCero(7) se dan unos sencillos consejos para no despilfarrar alimentos en casa:
 

Pequeñas cantidades. Sirve o come porciones de comida más pequeñas en tu casa y comparte con tus amigos en los restaurantes en caso de que las porciones sean muy grandes.

Reutiliza tus sobras. Guarda tus sobras para otra comida o utilízalas en un plato diferente.

Compra sólo lo que necesitas. Sé inteligente con tus compras. Haz una lista de lo que necesitas y procura seguirla. No compres más de lo que puedes consumir.

Deja los prejuicios a un lado. Compra frutas y verduras ‘feas’ o irregulares. Son igual de buenas, pero un poco diferentes.

Revisa tu refrigerador. Almacena los alimentos a una temperatura entre 1 y 5 grados centígrados para una frescura y una vida útil máximas.

Primero en entrar, primero en salir. Trata de usar los productos que habías comprado anteriormente. Mueve los productos más viejos al frente y coloca los más nuevos en la parte posterior.

Entender las fechas. ‘Consumir antes de’ indica una fecha en la que el alimento es seguro para ser consumido, mientras que ‘Consumir preferentemente antes de’ significa que la calidad del alimento es mejor antes de esa fecha, pero sigue siendo seguro para el consumo después de esta. Otra fecha que se puede encontrar en los paquetes de alimentos es la de ‘Caducidad’, la cual es útil para la rotación del inventario para los fabricantes y minoristas.

Compostar. Algunos desperdicios de alimentos pueden ser inevitables, así que ¿por qué no instalar un contenedor de compost?

Dona el excedente, compartir es vivir.

 

 

Bibliografía

1 FAO. Pérdida y desperdicio de alimentos. Recuperado de: http://www.fao.org/food-loss-and-food-waste/es/

 

2 Estrategia Más Alimento, Menos Desperdicios, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Recuperado de: https://www.mapa.gob.es/es/alimentacion/temas/estrategia-mas-alimento-menos-desperdicio/definiciones_cifras.aspx

 

3 ONU (Septiembre 2018). El hambre en el mundo afecta a 821 millones de personas. Noticias ONU. Recuperado de: https://news.un.org/es/story/2018/09/1441302

 

4 FAO (2011). Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo. Alcance, causas y prevención. Save Food! Recuperado de: http://www.fao.org/3/i2697s/i2697s.pdf

 

5 FAO (2013). La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales. Recuperado de: http://www.fao.org/docrep/018/i3347e/i3347e.pdf y de: http://www.fao.org/3/a-ar428s.pdf

 

6 FAO. SAVE FOOD: iniciativa mundial sobre la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Recuperado de: http://www.fao.org/save-food/es/

 

7 FAO. #HambreCero. Recuperado de: http://www.fao.org/world-food-day/home/es/?no_cache=

 

8 Banco Mundial. Agricultura y alimentos. Recuperado de: https://www.bancomundial.org/es/topic/agriculture/overview

 

9 Tristram Stuart. Recuperado de: https://www.tristramstuart.co.uk/

 

10 The Real Junk Project. Recuperado de: https://trjfp.com/

 

11 App Olio. Recuperado de: https://olioex.com/

 

12 App I’m a Perfect Food / Soy Comida Perfecta. Recuperado de: https://www.soycomidaperfecta.com/

 

13 App WeSAVEeat. Recuperado de: https://www.wesaveeat.com/

 

14 App Ni las Migas. Recuperado de: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.creativados.nil&hl=es_419

 

15 App To Good To Go. Recuperado de: https://toogoodtogo.es/es

 

16 Míguez, A. (2016). Francia se convierte en el primer país que prohíbe a los supermercados tirar la comida a la basura. El Economista. Recuperado de: https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/7330242/02/16/Francia-se-convierte-en-el-primer-pais-que-prohibe-a-los-supermercados-tirar-la-comida-a-la-basura.html

 

17 Isan, A. (2016). Italia también prohíbe a los supermercados tirar comida. Ecologismos. Recuperado de: https://ecologismos.com/italia-tambien-prohibe-tirar-comida-a-los-supermercados/

 

18 Unión Europea. Food Waste. Recuperado de: https://ec.europa.eu/food/safety/food_waste_en

 

19 Parlamento Europeo (Mayo 2017). El Parlamento Europeo plantea medidas para reducir a la mitad el desperdicio de alimentos. Recuperado de: http://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20170509IPR73930/el-pe-plantea-medidas-para-reducir-a-la-mitad-el-desperdicio-de-alimentos

 

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